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La importancia de las brochas en el cuidado de la piel

14/09/2017 Las brochas acumulan los aceites de los productos, el sebo, las impurezas de la piel y otros restos de suciedad que pueden causarnos problemas en el cutis.

¿Cuándo fue la última vez que limpió sus herramientas de maquillaje? Si ya ha adquirido su primer set de brochas, comprenderá la importancia de cuidarlas y mantenerlas en perfecto estado, ya que, además de ser costosas, entenderá que no todas se adaptan a sus necesidades. Los profesionales recomiendan lavar cada brocha después de usarla, pero sabemos que ellos maquillan a distintas personas diariamente, mientras que las suyas son para uso personal, y si se maquilla a diario y solo necesita un juego de estas. Le quedará difícil lavarlas todos los días y estar segura que se secarán para su próximo uso. Es por esto que nos conformaremos con hacerlo dos o tres veces al mes, y si es posible, una vez a la semana.

La razón de la recomendación es que por un lado acortan la vida de nuestros pinceles y por otro, pueden causarnos problemas en el cutis como granitos, puntos negros o irritaciones. Además, en el caso del pincel de ojos, puede terminar mezclando tantos colores sin dar con el que en realidad desee.

¿Cómo limpiar nuestras brochas? En el caso de que sus brochas no hayan sido lavadas nunca, recomendamos que primero las desinfecte, introduciendo la punta en un recipiente con agua y alcohol, dejándolas reposar un rato. Comprobará que con este primer paso las brochas ya tiñen el agua y van soltando producto. Debe tener mucho cuidado de no mojar la base metálica donde van pegados los pelitos, porque es la que lleva el pegamento que sujeta ambas partes y no queremos dañarlas.

Para la limpieza habitual, puede usar cualquier tipo de jabón suave. Recomendamos un shampoo para bebés o, en su efecto, existen muchos que son especialmente para su limpieza. La idea es utilizar un guante rugoso de silicona o cualquier superficie similar. Sirven las chupitas antideslizantes que se usan en la ducha o la palma de la mano, aunque se gastará un poco más de tiempo y jabón. Aplique una gota de jabón en la superficie, moje el pelo de la brocha con agua y frótelo suavemente.

Si la brocha es redonda, dibuje círculos con la punta, pero si es plana su movimiento debe ser lineal para no dañar su forma. Después, solo tendrá que aclarar la punta para eliminar los restos de jabón y retirar la humedad ejerciendo un poco de presión con una toalla. 

No tire de las fibras o podrás desprenderlas. Repita las veces que sea necesario, hasta que el agua salga limpia. Para secar las brochas es importante que no las pongamos boca arriba, lo mejor es que las disponga horizontal en un lugar ventilado y con suficiente espacio como para que estén bien separadas. También podría colgarlas en una cuerda boca abajo para que el agua caiga y no se vaya hacia la base. 

Si, además, cubre el pelo con alguna funda específica que deje pasar el aire, estará garantizando que la brocha no pierda su forma al secarse.Una vez lave sus brochas por primera vez, comprobará el placer que da volver a usarlas limpias y hasta con un aroma delicioso. Incluso, se dará cuenta que con la limpieza habitual de las brochas de maquillaje, la aparición de granitos y puntos negros es menos recurrente. ¡Inténtelo y verá!

Limpieza de emergencia
Si algún día está de afán y no tiene el tiempo necesario para limpiar alguna de sus brochas, por ejemplo la de los ojos porque quiere usar otro color, le recomendamos: tomar una toalla desmaquillante o un pañuelo de papel impregnado en líquido desmaquillante de ojos y frotar la brocha hasta que quite la mayor cantidad de producto posible. Como se trata de una limpieza de emergencia, procure no humedecer en exceso la brocha. La idea es eliminar el color para poder emplear otro.